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Crisis Migratoria: México debe tener políticas humanitarias y de seguridad

*México se ha convertido en escenario de grandes flujos migratorios, y cada vez hay más migrantes provenientes de todos los continentes

El número de solicitantes de asilo en México es nueve veces mayor a las cifras registradas antes de 2018. Hay una clara necesidad de gestionar la migración internacional a través de la responsabilidad compartida, y que cada país de la región asuma su parte.

Para abordar el fenómeno migratorio de forma integral, es necesario implementar una visión humanitaria y un enfoque se seguridad de forma equilibrada, pues es indispensable atender a los migrantes como un grupo vulnerable, sin dejar de aplicar las leyes de cada país y mantener un control de las personas que ingresan a su territorio.

Durante las últimas décadas, México se ha caracterizado por ser un país de origen, tránsito, destino y retorno de migrantes. Sin embargo, en recientes años, ha incrementado notablemente el número de caravanas migrantes que atraviesan el territorio nacional con destino a Estados Unidos.

Lo interesante, e inquietante a la vez, es que las características de los migrantes han cambiado. De acuerdo con el Instituto Nacional de Migración, antes de 2018, la mayoría de los migrantes eran centroamericanos. Pero, actualmente, también llegan numerosas personas desde Cuba, Haití y Venezuela.

México incluso recibe migrantes de países tan lejanos como Burkina Faso, Kazajistán y Papúa Nueva Guinea. Antes eran principalmente hombres que viajaban solos, pero ahora también vemos más madres solteras y menores no acompañados en las caravanas.

De acuerdo con la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR), del 2013 al 2018, el promedio mensual de solicitantes de asilo en México fue de 831. No obstante, del 2019 a febrero del 2023, el promedio mensual subió a 7,678, es decir, nueve veces más que en el periodo anterior. Solo en 2023, la COMAR ha registrado solicitantes de asilo originarios de 76 países de todos los continentes.

Lo anterior, resulta preocupante porque, mientras que en el siglo XX las personas migraban simplemente en búsqueda de un mejor empleo, actualmente, la mayoría de las personas migran por cuestiones humanitarias, es decir, guerras, hambruna, violencia, etc. Irónicamente, pareciera que las condiciones de vida en distintas regiones del mundo han disminuido con el paso del tiempo, en vez de mejorar.

El incremento de la migración es una cuestión que implica responsabilidad compartida, es decir, los países de origen también deben asumir su obligación de garantizar condiciones de vida dignas para sus habitantes. De igual forma, los países que atraviesan los migrantes deben cumplir en atender el flujo de personas que transitan por su territorio, así como brindar la asistencia humanitaria necesaria.

MÉXICO DEBE ASPIRAR A MEJORES POLÍTICAS MIGRATORIAS EN MATERIA DE DH

Ante esta coyuntura, algunos gobiernos han adoptado dos formas para abordar el fenómeno migratorio: la visión humanitaria y el enfoque de seguridad.

En el primer caso, únicamente se brinda asistencia a los migrantes, se instalan campamentos y se les ofrece comida y alimento, sin evaluar el número de personas que ingresan al país, y sin tratar de regular su situación migratoria. Pero bajo el enfoque de seguridad, los gobiernos solo se enfocan en impedir su ingreso, y arrestan a quienes entran al país de forma indocumentada.

Lo cierto es que, para abordar el fenómeno migratorio de forma integral, es necesario implementar ambos enfoques de forma equilibrada. Todos los países cuentan con leyes de migración que deben ser aplicadas, pero dentro de este marco legal también están los derechos de las personas que buscan asilo y refugio.

Ciertamente, la migración es aprovechada por el crimen organizado para potenciar la trata de personas, e incluso utilizar a los migrantes para el trasiego de drogas. Pero no se deben imponer estereotipos sobre los migrantes, pues al final también ellos son víctimas de estos delitos.

Los países de la región deben reforzar su sistema migratorio, para mantener un control de las personas que ingresan a sus territorios y, a su vez, brindar la protección humanitaria necesaria. México puede ser punta de lanza en este tema, al materializar toda la experiencia que ha adquirido con el desplazamiento de personas mexicanas hacia Estados Unidos.

Mediante la cooperación internacional, México puede liderar los esfuerzos regionales en favor de las personas desplazadas, pues no olvidemos que las vidas de los migrantes impactan otras vidas: las de sus familias en casa. (El Heraldo de México)