Crece presión contra Biden para decretar emergencia climática
*La alerta ambiental permitiría al gobierno de Estados Unidos implementar medidas para reducir las emisiones de carbono y detener los procesos de extracción de petróleo y gas
El gobierno del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, encara presiones políticas que le impiden declarar la emergencia climática.
Asesores han pedido cautela, pues preocupa que la decisión genere demandas en estados republicanos, así como un mayor antagonismo con el senador demócrata de Virginia Occidental, Joe Manchin, en gran medida, responsable de hacer fracasar la agenda climática de Biden.
En una encuesta realizada por el Programa de Comunicación del Cambio Climático de Yale, 58% de electores del país apoyó la opción de que un presidente declare el calentamiento global como una emergencia nacional si el Congreso no actúa.
Los poderes de emergencia constituyen una autoridad especial y temporal que un presidente puede invocar en una crisis.
La Ley de Emergencias Nacionales, promulgada hace casi 50 años, estipula que el presidente debe declarar de manera formal una emergencia con el fin de activar poderes de emergencia.
Desde entonces, cada presidente ha declarado al menos una emergencia nacional durante su gestión y 41 de ellas todavía están en vigor, según el Centro Brennan para la Justicia de la Facultad de Derecho de la Universidad de Nueva York.
Con la declaratoria, el mandatario podría reinstaurar la prohibición a las exportaciones de crudo, revocada en 2015, lo que podría restar hasta 165 millones de toneladas a las emisiones de gases de efecto invernadero cada año, lo que equivale a cerrar hasta 42 plantas de carbón, según un estudio conjunto de Greenpeace y Oil Change International.
También podría detener las nuevas perforaciones en busca de petróleo y gas en más de 4.5 millones de hectáreas de aguas federales.
Los ambientalistas han estado presionando al gobierno de Biden para que prohíba las perforaciones, pero el mandatario ha sido cauteloso.
MÁS RECURSOS
Declarar la emergencia liberaría fondos federales ante catástrofes.
La Agencia Federal para el Manejo de Emergencias obtendría el poder de coordinar esos recursos, que, según expertos, podrían ser utilizados para apoyar la construcción de sistemas de energías renovables, en particular, en las comunidades más vulnerables ante los desastres climáticos.
Algunos académicos advierten que declarar el clima como una emergencia nacional podría constituir un exceso de parte del Poder Ejecutivo.
En el pasado, los poderes de emergencia se han usado para imponer sanciones a grupos y funcionarios extranjeros o en respuesta a crisis de salud pública y desastres. En febrero, Biden extendió una emergencia nacional relacionada con la pandemia y, en marzo, invocó una emergencia cuando detuvo las importaciones de petróleo ruso.
Elizabeth Goitein, codirectora del Programa de Libertad y Seguridad Nacional del Centro Brennan, afirmó que los poderes de emergencia nunca tuvieron la intención de brindar soluciones a largo plazo para temas persistentes, incluso uno tan apremiante como la crisis climática.
Necesitamos al Congreso. Emitir una declaratoria de emergencia para el propósito expreso de eludir al Congreso, no es un uso apropiado de los poderes de emergencia”, dijo.
No obstante, activistas del clima subrayaron las consecuencias del cambio climático.
Jean Su, abogada senior y directora del Programa de Justicia Energética en el Centro para la Diversidad Biológica, puntualizó: “Ésta es una emergencia sin precedentes. Si esto no amerita invocar los poderes de emergencia, nada lo hará”. (Excélsior)

