Internacional

El papa que le devolvió un códice a México hace 35 años

A mediados del siglo XVI, tres décadas después de haberse consumado la conquista de Tenochtitlan a manos de los españoles, los frailes que habían llegado al nuevo territorio habían logrado avances notables en la tarea de registrar los saberes de los pueblos indígenas de Mesoamérica. Un testimonio de ello es la historia de un códice elaborado en Tlatelolco que hizo un viaje de América a Europa, el cual, más de 400 años después de haber salido de la Nueva España, regresó al país en la maleta de uno de los papas más queridos por los mexicanos.

La historia inicia en 1552, cuando Francisco de Mendoza, hijo del primer virrey de la Nueva España, Antonio de Mendoza, le envió al rey Carlos V, un regalo singular: un códice elaborado por nativos de la Ciudad de México que recopilaba los conocimientos sobre las plantas y remedios utilizados por los indígenas mexicanos para curar diversos males.

El ejemplar llevaba por nombre Libellus de Medicinalibus Indorum Herbis, en latín  ‘Librito sobre hierbas indígenas medicinales’ cuya elaboración había estado a cargo del médico nahua Martín de la Cruz, en el Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco y traducido al latín por Juan Badiano, originario de Xochimilco; por esta razón se le conoce como Códice De la Cruz-Badiano. Se trataba del primer herbario ilustrado hecho en América.

El libro se conformaba de 13 capítulos, cada uno abordaba enfermedades de diferentes partes del cuerpo: de la cabeza a los pies pasando por los ojos, los oídos, la nariz, los dientes, las mejillas, el pecho, el estómago y las rodillas. Asimismo, describía remedios contra la fatiga, enfermedades generales, enfermedades mentales, enfermedades de las mujeres y los niños, así como las señales que anuncian la proximidad de la muerte.

DEL REY DE ESPAÑA A LA BIBLIOTECA DEL VATICANO

Francisco de Mendoza hizo llegar al rey de España, Carlos V, el Códice De la Cruz-Badiano con dos intenciones: primero, enviar al Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco, el centro de formación científica y cultural más importante de la Nueva España en ese entonces, recursos necesarios para su manutención y segundo, congraciarse con él para obtener un permiso para comerciar hierbas y especias.

Carlos V envió los recursos a Tlatelolco, pero no dio respuesta a Martín de la Cruz sobre el permiso que había solicitado. El Códice de la Cruz-Badiano permaneció en la biblioteca real hasta el siglo XVII, cuando se tiene registro de que lo tuvo en su poder Diego de Cortavila y Sanabria, el farmacéutico del rey Felipe IV.

Después, el códice pasó a manos del cardenal italiano Francesco Barberini, por lo que también se le conoce a este documento como Códice Barberini.

El documento permaneció en la biblioteca de Barberini hasta 1902, cuando pasó a formar parte del acervo de la Biblioteca Vaticana.

EL CÓDICE DE LA CRUZ-BADIANO REGRESA A MÉXICO

En 1990, el antropólogo e historiador, Miguel León-Portilla, como integrante del Comité para la Restitución de Bienes Culturales de la  Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) realizó gestiones ante el Vaticano para la restitución del primer tratado sobre medicina indígena elaborado en América.

Fue así como en su segunda visita a México, en mayo de ese año, el papa Juan Pablo II trajo consigo el Códice de la Cruz- Badiano, 440 años después de haber salido de Tlatelolco rumbo a Europa. Desde entonces, permanece resguardado en la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia. (El Heraldo de México)